domingo, 15 de julio de 2007

El docente como líder en el aula


RESUMEN


El grupo es la unidad básica que proporciona la oportunidad de ejercer el liderazgo. Por lo que, la influencia del líder se pondrá en evidencia en las "utilidades" que obtendrá el grupo y cada individuo.

Se ha afirmado que, debido a la selección que efectúa el grupo, el liderazgo lo hará siempre la persona que más coincida con el término medio de las normas de aquel. De todos modos, el líder debe alcanzar el nivel que el grupo requiere, para evitar así las frustraciones dentro de la unidad con los consiguientes resultados: depresión moral, críticas destructivas, disensión interna y deterioro general.

Si lo anterior lo trasladamos al aula, como un espacio, un grupo humano, que requiere ser comando, el docente se convierte en líder. El maestro representará los intereses del salón, llevará al grupo a la consecución de sus intereses, formará la cohesión entre ellos, mantendrá el orden, los estimulará y motivará a seguir adelante.

Debido a lo anterior ¿el docente será un líder? Creo que la respuesta es obviamente si.
Pero ¿todos los docentes serán líderes? ¿Cómo sabremos distinguir que un docente es líder en aula?

Por ello, los contenidos que presentamos en este trabajo, giran en torno al liderazgo y a la función social que cumple el docente. Por eso, iniciamos el estudio haciendo una revisión amplia sobre el origen, concepto y teorías del liderazgo, luego se establece la diferencia entre los tipos de liderazgo y para terminar con esta parte se presenta un enfoque alternativo de liderazgo. En ella se analiza el sentido y las funciones del comportamiento de los líderes dentro del grupo educativo. Otro aspecto importante que se revisa esta referido al liderazgo y su influencia en el aula.
1.- Justificación

En todo grupo encontramos un espacio para ejercer nuestro liderazgo. Un grupo es cualquier reunión de personas que se congregan con frecuencia, porque tienen intereses y fines comunes, o actitudes, valores, sentimientos, creencias y tradiciones relativamente similares.

Un grupo posee ciertas características que lo distinguen de otro y de una multitud. Debe ser bastante reducido de modo que los miembros se conozcan mutuamente, exista una interacción directa y repetida, como también una técnica para la toma de decisiones; hay un sentido de comunidad o pertenencia; existe control sobre sus miembros y posee alguna forma de liderazgo.

Todo grupo existe por alguna razón. Podría decirse que hay dos principios fundamentales que unen a las personas. El primero, es el deseo de compañerismo y de asociarse con los demás, sin los cuales el individuo no podría desarrollar adecuadamente su personalidad. En la mayoría de los casos, el solitario no es una persona sana. Uno de los mayores objetivos del hombre es estimular a sus semejantes a reunirse, para poder así enfrentar el medio ambiente y lograr su plena realización. El segundo objetivo es la necesidad de adquirir una posición social, lucha que fortalece a las personas y brinda satisfacciones. Cada grupo proporciona posibilidades de cambio y variación. Esta fluctuación otorga al individuo la oportunidad de lograr una posición superior.

Hay en cada grupo dos importantes factores que sirven para "condicionar" a los miembros. Primero, la necesidad de lograr el fin o el objetivo elegido; segundo, la necesidad de establecer el entendimiento entre los miembros. En caso de existir rivalidades interpersonales, o cierta tensión de naturaleza destructiva, la efectividad del grupo se ve proporcionalmente anulada.

El grupo es la unidad básica que proporciona la oportunidad de ejercer el liderazgo. Esto se evidencia únicamente cuando dos o más personas establecen cierto tipo de relación interpersonal. La capacidad del líder se refleja siempre en el modo en que el grupo responde con la acción.

La influencia del líder se pondrá en evidencia en las "utilidades" que obtendrá el grupo y cada individuo. Esas utilidades estarán determinadas por los objetivos perseguidos y serán distintas según se trate de una asociación de padres y profesores, de una agrupación religiosa o de una empresa o de una agrupación militar.

Es probable que un grupo elija como líder a aquel que representa mejor su propio tono emocional. Si el grupo desea emprender una cruzada, el líder tendrá las cualidades correspondientes a ese cometido. Si el grupo muestra tendencias conservadoras, el líder representará ese concepto.

Es posible evaluar el temple de un grupo por medio de su liderazgo, ya que en éste se refleja las necesidades y los objetivos colectivos. Cuando las necesidades y los objetivos son tan variados que un solo individuo no puede satisfacer los requisitos en todas las esferas, entonces surgirán otras personas para compartir las responsabilidades del liderazgo, porque los líderes surgen cuando realmente se los necesita.

Se ha afirmado que, debido a la selección que efectúa el grupo, el liderazgo lo hará siempre la persona que más coincida con el término medio de las normas de aquel. De todos modos, el líder debe alcanzar el nivel que el grupo requiere, para evitar así las frustraciones dentro de la unidad con los consiguientes resultados: depresión moral, críticas destructivas, disensión interna y deterioro general.

Si lo anterior lo trasladamos al aula, como un espacio, un grupo humano, que requiere ser comando, el docente se convierte en líder. El maestro representará los intereses del salón, llevará al grupo a la consecución de sus intereses, formará la cohesión entre ellos, mantendrá el orden, los estimulará y motivará a seguir adelante.

Debido a lo anterior ¿el docente será un líder? Creo que la respuesta es obviamente si.
Pero ¿todos los docentes serán líderes? ¿Cómo sabremos distinguir que un docente es líder en aula?

2.- MARCO TEÓRICO

Concepto de liderazgo
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Liderazgo es la calidad de líder. Se califica así al comportamiento de los líderes dentro de un grupo. El liderazgo implica dirigir, influir y motivar a los miembros de un grupo para que realicen tareas fundamentales.

El liderazgo es esencialmente la capacidad de conformar las actitudes y el comportamiento de otros, trátese de situaciones formales o informales. El liderazgo es el ejercicio del poder sobre una persona o un grupo, hacia el logro de objetivos organizacionales, en un proceso y dentro de un marco situacional cambiante.

Este concepto se sustenta en los siguientes postulados: En principio, el líder es un conductor de grupo, un orientador y un dirigente de la dinámica grupal que coadyuva a conseguir con eficacia y certeza las metas y objetivos que se plantea un grupo.

Sus atributos de líder se muestran dentro de un grupo, permiten su desarrollo. ¿Pero cuáles son los atributos más deseables que se esperan del líder para que cumpla sus funciones de grupo? Se enumeran muchas características como: inteligencia, confianza, seguridad, personalidad bien integrada, fuerza de voluntad, perseverancia y capacidad de dirigir a las personas.

Entre las investigaciones sobre liderazgo, podemos citar las siguientes:

1. El estudio de Gibb C.A. "Sociometría del Liderazgo", en grupos temporales, donde Gibb, enumera las funciones del jefe.

2. Bass B.M. estudió las cualidades físicas y psíquicas relacionadas al líder, encontrando que los que asumen el liderazgo en épocas de crisis son los más osados, fuertes o inteligentes; el estudio se denominó "Liderazgo, Psicología y Conducta Organizacional.

3. Mann R.D. en un estudio efectuado para averiguar los rasgos del líder, titulado "Una revisión de las Relaciones entre Personalidad y Actuación en Pequeños Grupos", encuentra que los jefes eran más inteligentes que los miembros del grupo.


4. White y Lippit analizaron, también, efectos de diversos tipos de liderazgo ejercido por adultos sobre grupos infantiles; determinando los tipos de liderazgo: autoritario, democrático e indiferente. El estudio en referencia lleva el nombre "Autocracia y democracia, y una aproximación experimental".

5. Hollander y Julian definieron el liderazgo en el estudio "Corrientes contemporáneas en el análisis del proceso de liderazgo" como la relación de influjo recíproco, donde los receptores de aserciones capaces de influir, responden a su vez ejerciendo influjo.


6. Kahn y Katz en un estudio aseguraban que los supervisores más competentes, delegaban más eficazmente su autoridad, que los supervisores de grupos menos competentes. Mostraban, además, capacidad para incrementar cohesión entre miembros del grupo y no confundían su función con la de los demás miembros.

7. Lefcourt propone una relación completamente distinta entre liderazgo y personalidad; el hábito de tener éxito en todo lo que se emprende, dice, da origen a confianza en sí mismo y a competencia para asumir funciones de mando. Para lograr buenos resultados el hombre necesita emprender tareas arriesgadas; que la formación de "lideres" apta y segura de sí mismos, requiere oportunidades para llevar a cabo tareas que los preparen y no tareas insignificantes, rutinarias y triviales; además el éxito debe atribuirse a esfuerzos personales.


Teorías del liderazgo.

La posibilidad de elaborar una teoría general del liderazgo ha inquietado permanentemente a los estudiosos. Aunque se han propuesto muchas interpretaciones del liderazgo, todavía ninguna de ellas goza de aceptación general como entidad realmente explicativa. Existen acerca del liderazgo, teorías que se preocupan de enfocar al líder desde diferentes puntos de vista, desde sus cualidades físicas hasta las psíquicas (estatura, inteligencia, personalidad, peso, energía o salud, etc.). Otra perspectiva afirma que el líder es un hombre que en un momento y en un lugar determinado, muestra aptitudes o cualidades necesarias para el grupo; otro enfoque de liderazgo toma en cuenta las características de las interacciones entre líder y seguidores. A continuación veremos brevemente cada una de ellas.

Teoría situacional del liderazgo: Esta teoría establece que la situación dada, posibilita que cualquier miembro del grupo pueda asumir responsabilidades de liderazgo en un momento dado. Afirma que el líder es una persona que en un momento y en un lugar determinado muestra aptitudes o cualidades necesarias para el grupo.

Teoría de la interacción: Caracteriza a este enfoque la importancia que le aseguran a las interacciones entre el líder y el seguidor. En la relación entre líder y seguidor existe un flujo continuo de interacciones; así un miembro del grupo puede aparecer como líder en una circunstancia nueva. La interacción entre los líderes y sus grupos desarrolla una actividad tal que constantemente asignan roles de líder a los miembros del grupo. Existe una especie de traslación y asimilación de las actividades y funciones del líder que son asumidas por cada uno de los miembros del grupo, lo que les permite asimilar con facilidad el rol de líder.

Teoría de los rasgos: Esta teoría se basa en la proposición de que todos los líderes eficaces poseen rasgos o características personales comunes que influyen causalmente sobre el éxito. Por ejemplo, si todos los líderes que tienen éxito alcanzaran una altura mayor de un metro noventa, la teoría de los rasgos sostendría que por lo menos parte de ese buen resultado responde a tal característica. Por supuesto, se admite que estos líderes deben tener más de un rasgo común; pero el concepto esencial es que, más allá del número de rasgos, hay una relación causal entre éstos y el éxito del líder. Ordway Tead, Chester Barnard y Erwin Schell se destacaron en la escuela de los rasgos. En esencia, esta teoría sostiene que los rasgos del liderazgo están muy difundidos en la población; que pueden observarse y medirse; y que su posesión está vinculada causalmente con el éxito del liderazgo. Por consiguiente, para llenar una vacante de líder la hipótesis sería buscar un candidato dotado de los rasgos que se asocian con los líderes que logran éxito.

Teoría del adepto: La teoría del adepto es en realidad una modificación de la teoría de los rasgos. Mientras ésta se centra directamente en el líder, la primera es un enfoque indirecto del estudio del líder. Su base es la proposición de que el mejor indicador de la calidad de un líder es la calidad de sus partidarios; por consiguiente, el mejor medio de evaluar el valor de un líder es analizar a sus adeptos.

Teoría ecléctica: La teoría ecléctica del liderazgo es sintética; es una combinación de componentes de otras teorías. Aporta fases explicativas o información originada en otras teorías y forma así un cuerpo de pensamiento destinado a explicar el liderazgo. A medida que se reúne y clasifica más información acerca del liderazgo, puede reducirse la proporción de decisiones intuitivas adoptadas por los líderes y aumentarse la de las decisiones objetivas. Como ya se indicó, cuando los líderes disponen de escaso conocimiento deben apoyar en su intuición la gran mayoría de sus decisiones.

La teoría ecléctica es quizá la más útil, pues obtiene información de varias fuentes para explicar el liderazgo. Esta teoría puede ser de provecho para los estudiantes y los profesionales del liderazgo, porque les permite ampliar y combinar en una sola explicación los mejores rasgos de las restantes teorías, lo cual facilita la mejor comprensión del liderazgo.

Liderazgo, poder y conducción de grupo.

Cuando hablamos de liderazgo no debemos dejar a un lado que estamos hablando de un poder social entendiendo por ello, la habilidad de influir a otra gente por cualquier medio; en este sentido, es obvio que el liderazgo implica poder y la efectividad del líder, entonces, está en parte determinada por la tendencia de los subordinados a responder a los actos del líder.

De acuerdo a French y Raven (citado por Campoverde, José. Visión de Líder) se pueden distinguir hasta cinco tipos de poder:

1. Poder Referente: Es el que se establece cuando los sujetos se sienten sumamente atraídos por el que ejerce poder y caen bajo su influencia.

2. Poder de Experto: Resulta de una influencia social primaria del que ejerce poder sobre la estructura cognoscitiva de los sujetos.

3. Poder de Recompensa: Poder cuya base es la capacidad de reconocimiento, premios y recompensas a los sujetos.

4. Poder Coercitivo: Resulta de la capacidad del que ejerce poder para manipular la obtención de actitudes aprobatorias de los sujetos.

5. Poder Legítimo: Se define como aquel surgido de valores internalizados del que ejerce poder y que dictan su legítimo derecho de influir así como la obligación de los subordinados de aceptar esta influencia. Se reconoce que el poder legítimo es más difícil de precisar.

Para ser efectivos, entonces, los actos de liderazgo deben apoyarse en una base de poder.

Tipos de liderazgo.

Durante el proceso de socialización, todas las sociedades tienden a producir el tipo de hombre que requieren para autoperpetuarse. Una estructura social autoritaria tiende a promover en su seno el florecimiento de formas autoritarias de liderazgo.

Paralelamente, un liderazgo democrático es más probable que se desarrolle dentro de una estructura democrática.

Sin embargo, no siempre este proceso es perfecto, ya que puede originarse personalidades que en diversos momentos se apartan de las normas establecidas. Por ejemplo, cuando en una sociedad autoritaria, se va generando paulatinamente un grupo innovador que, dependiendo de diversos factores, pueden actuar como agente de cambio social evolutivo o innovador.

Teniendo en consideración que la estructura social influye en el tipo de liderazgo, también podemos constatar que un líder puede asumir, en diversas ocasiones, distintos estilos de conducción de grupos, dependiendo de quién toma las decisiones. De este modo podemos hablar de un:

a) Liderazgo Autoritario. Se caracteriza porque:
El líder determina toda política.
La Autoridad dicta una a una las técnicas y los pasos a seguir.
El líder dicta a cada miembro la tarea y sus compañeros de trabajo.
El líder tiende a ser personal al elogiar y criticar el trabajo de cada miembro, pero se mantiene alejado de toda participación de grupo activa, excepto en las manifestaciones.

b) Liderazgo Democrático. Se caracteriza porque:
Toda política queda a discusión y decisión del grupo, animado y apoyado por el líder.
Se gana perspectiva de actividad durante el período de discusión. Se esbozan los pasos generales hacia la meta de grupo y cuando se necesita consejo técnico, el líder sugiere dos o más procedimientos alternativos de dónde elegir.
Los miembros pueden trabajar con quien lo deseen, y se deja al grupo dividir las tareas.
Al elogiar o criticar, el líder es "objetivo" o "justo", y trata de ser un miembro regular del grupo en su espíritu, sin realizar demasiado trabajo.

c) Líder Socio-emocional.
· A decir de Cartwright y Zander, posee la capacidad y los recursos necesarios para que los otros se sientan a gusto y satisfechos de pertenecer al grupo.

d) Líder de Opiniones.
a) Es el líder que en el grupo informal influye sobre las creencias y actitudes de otros.
b) Tal vez ésta ha sido la categorización más tradicional, que sobre los estilos y tipos de liderazgo se han escrito.
c) El eterno dilema del líder es: cuándo comportarse según uno de estos estilos; cuándo ser "bueno" y cuando ser "fuerte", es decir: en qué momento aplicar la "mano dura" y cuándo la "mano blanda"

Según Granados (1999) existen distintas maneras de caracterizar los tipos de liderazgo. La autora establece una tipología a partir de las características o condiciones personales de quién ejerce el liderazgo. Veamos:

a) EL LIDER PULPO:
Es el caudillo.
Es el que hace y sabe todo.
Es el que se hace imprescindible.
Es el que cree que los demás miembros del grupo no saben, que son ignorantes.
b) EL LIDER ARAÑA:
Es el activista.
Es el que hace gestiones y trámites, papeles y juicios.
Se limita a hacer obras, pero no promueve organización.
Cuando sale, todo se viene abajo.

c) EL LIDER MUERTO:
Es el que no tiene vida.
Es el que no se mueve.
Es el que no convoca a reuniones.
Es el que no hace nada por su grupo o comunidad.
b) EL LIDER TORTUGA:
Es el pasivo.
Es el que no tiene iniciativa.
Trabaja sólo cuando el grupo le exige o lo cuestiona.
c) EL LIDER ZORRO:
Es el aprovechador.
Es el que utiliza su cargo para fines económicos y políticos.
Es el que trabaja sólo para figurar.
d) EL LIDER ABEJA:
Es el democrático.
Es el que su cargo está al servicio de los demás.
Es el que promueve la participación de todos.
Es el que valora y respeta a su base.
Asume responsabilidades y da cuenta a los demás.

Liderazgo, grupos y educación.

Las funciones observables de liderazgo han permitido a la dinámica de grupos clasificar distintos grupos (permisivo, autocrático, paternalista, democrático, participativo). Ahora bien, en una sociedad democrática -con aquel máximo grado de participación en los intereses comunes por parte de todos- las funciones de liderazgo no pueden ser patrimonio de unos pocos sino requisito de todos. Si todos tienen la posibilidad (y de algún modo el deber) de desempeñar funciones de liderazgo, es lógico que han de tener un entrenamiento concreto en esas funciones, y el mejor camino es el desempeño en los grupos. Y la encargada de realizar ese entrenamiento es la educación.

La educación, en un sentido moderno, es la creación de un sistema de relaciones humanas, persiguiendo la mejor calidad de tal tipo de relaciones.

La dinámica de grupos, que se ocupa forzosamente de las relaciones humanas, ha observado sus diferentes tipos, los ha clasificado, ha experimentado las consecuencias en cada tipo de relaciones. Habitualmente, las relaciones se clasifican como autocráticas (de violencia), democráticas (de tipo contractual), individualista (de laissez faire), paternalistas (forma suavizada de la autocracia).

El ser humano, en su vida diaria, puede manejarse con varias de ellas, según el medio en que está actuando. Y además no deberían ser considerados como tipos de relaciones totalmente aislados, sino como un "continuum". Es decir que la humanidad, los grupos, los individuos pueden ser ubicados dinámicamente en momentos o estadios diferentes de una línea de las relaciones humanas que se modifica.

La línea o el "continuum" de las relaciones humanas se mueven en una dirección que va de la dependencia hacia la independencia. No se trata pues de distinciones rígidas. Implica multiplicidad de variantes. En última instancia, se trata de recorrer un camino que lleva de la "inmadurez" hacia cada vez más "madurez".

Tales etapas las recorrió la humanidad, las recorre el individuo en la escuela y en el hogar, y las recorren también los grupos cuando se van entrenando.


Un enfoque alternativo: el liderazgo efectivo, una herramienta del docente.

En la labor educativa, los docentes tienen la oportunidad de compartir e interactuar con diferentes grupos: alumnos, padres, colegas en el centro educativo, comunidad u otro ámbito. Evidenciándose así la expresión más palpable que el ser humano vive y se desarrolla en grupos.

La dinámica que se genera entre los miembros del grupo hace crecer, estimular y activar las potencialidades de cada uno de los integrantes y del grupo en general, posibilitando que el liderazgo sea compartido. (Este enfoque resalta la participación de todos los miembros para asumirlo).

De acuerdo a este enfoque, se presentará una definición del sentido que debe tener el liderazgo, así como los distintos tipos y funciones que le competen al líder.

Sentido del liderazgo.

Todo grupo requiere una conducción (liderazgo) que facilite la tarea y favorezca el logro de los objetivos establecidos y definidos con la participación de todos los miembros preferentemente. Por ejemplo, en el grupo educativo, el docente puede actuar como líder promoviendo la participación de los padres, niños y comunidad en general. De acuerdo a este enfoque no es sólo el docente es quien realiza acciones, sino que a su vez éste promueve la participación de alumnos, padres, etc. llegando así a compartir la tarea propuesta. Es así como la conducción y acción puede ser distribuida entre el grupo permitiendo que todos los miembros tengan oportunidad de desarrollar las correspondientes capacidades.

3.-ESTILO DE LIDERAZGO APLICADO EN AULA

Cuando nos ubicamos como docente comúnmente nos imaginamos como aquel maestro que nos ha dejado una onda huellas en nuestra trayectoria académica, que se ha formado como un modelo a seguir. Pero lamentablemente a veces nuestra práctica docente dista mucho de ese pensamiento.

A veces pasamos por alto que al elegir se docente debemos tomar en cuenta:

a) Nuestra personalidad y con especial atención cómo expresamos nuestros sus sentimientos e ideas.

b) La estructura del grupo a que impartimos clases, dado que no es aconsejable aplicar tácticas democráticas allí donde existe una tradición autoritaria; por lo menos, durante el periodo inicial de la relación líder-grupo. Recordando que cada grupo es diferente porque sus características y necesidades lo son.

c) Tener presente la tarea que se tiene entre manos, en la medida que la realización de la misma requiera o no de consenso.

d) La situación por la que el grupo atraviesa, expresada en condiciones de emergencia que eventualmente parezcan requerir de acciones muy rápidas, tales como las situaciones de desastre. En las situaciones de un desastre natural, sería más recomendable un líder autoritario en un inicio para designar tareas que den solución al problema.

e) El tamaño del grupo, en grupos pequeños un líder democrático permite tomar decisiones llegando a un consenso. En grupos numerosos la presencia de un líder autoritario puede facilitar dicho proceso.

Como habremos visto el tipo de liderazgo aplicado en aula depende de situaciones y características especiales del grupo, así como de nuestra personalidad.

En razón a lo anterior, no es recomendable la aplicación permanente y rígida de un sólo estilo de liderazgo a lo largo de toda la existencia del grupo. Es preferible adaptar el mismo a las demandas de la personalidad, la estructura del grupo, la tarea, la situación y el tamaño del grupo.

Por lo que es necesario que el docente pueda:
· Expresar con franqueza sus ideas y sentimientos.
· Estar dispuesto a recibir ideas y sentimientos nuevos, es decir, permitir y alentar la recepción de nuevos datos acerca de sí mismo y de otros.
· Correr riesgos y experimentos con su propia conducta.
· La forma de dirigir un grupo influye poderosamente no sólo en su funcionamiento sino también en la calidad del aprendizaje.
· Generar las condiciones para crear un clima cordial de aceptación, exento de amenazas, que permita a los alumnos expresar libremente sus dudas e ignorancias y hacer las preguntas que consideren necesarias.
· Generar la colaboración en la ejecución de la tarea, teniendo como característica principal la ayuda mutua y la cabal comprensión del propósito.

Es por ello que debemos erradicar la idea de que el trabajo docente sólo consiste en transmitir únicamente el contenido del curso y no motivar; reflexionemos que cuando la transmisión de las asignaturas genera desinterés en los alumnos están desinteresados, no logran sus propósitos. Hawley (1983), sugiere que podría emplearse mucho más tiempo para motivar a los alumnos, y que si están bien motivados aprenden más aprisa que aquellos desmotivados y para ello se requiere una buena dirección y que el docente goce de una credibilidad y liderazgo al interior del aula.

De otro lado, considerando la importancia de la motivación del docente es un proceso que conduce a experiencias en las cuales puede ocurrir el aprendizaje; energiza y activa a los alumnos y los mantiene en la dirección correcta. Así pues, el liderazgo emanado en la motivación en el aula afecta tanto al aprendizaje como la conducta de los alumnos y estimula a aprender más. Y además una buena forma para evitar problemas de conducta es involucrar a los alumnos en el aprendizaje.

El docente no solo forma la sociedad del mañana, sino también a quien a de dirigirla, por lo tanto, es de vital importancia que nuestra práctica pedagógica considere los aspectos anteriores, que no haga ser mejores modelos de académicos y de vida. Recordemos que al optar por un estilo de liderazgo optamos por un estilo de sociedad, por un tipo de futuro ciudadano, por una forma futura de decidir y solucionar los problemas, por una forma de cambio, por el compromiso y solidaridad. Por ello nuestra función como líderes educativos es mucho más trascendental que la de cualquier otro líder organizacional.


4.-EL LIDERAZGO NUESTRAS VIDAS

Ubicar al liderazgo en nuestra vida personal implica hablar de la familia, un grupo que como la empresa o la escuela también posee roles y que en ella nos toca de igual manera adoptar y optar por uno de ellos. El liderazgo es y conforma parte de nuestra personalidad, en razón de que es la manera en que asumimos los retos, los encaramos y solucionamos; y que cada situación, escenarios y grupo determinarán la manera en que nos tocará decidir o asumir.

El estudiar el liderazgo en sus diversas formas: lectura, exposiciones, comentarios y experiencias nos hace comprender la importancia de nuestras acciones en cualquier escenario, la importancia de nuestro rol y quizás más reflexionar nuestras decisiones.

Entender las características de nuestros liderazgos no hará más concientes de nuestra personalidad, nuestras actitudes y habilidades.
CONCLUSIÓN

El profesor no sólo se debe limitar a ejercer funciones en un aula, sino que debe ser consciente que su labor puede extenderse a otros ámbitos de su entorno. Todo profesor está llamado a cumplir con una misión especial, y es la de ser líderes en el campo educativo en que se desenvuelve.

La influencia es el resultado de una interacción en la cual una persona cambia algún aspecto de su conducta en la dirección intentada por la otra. A diferencia del poder que se refiere a la fuerza que motiva el cambio. Es así como el profesor tiene la capacidad de influenciar y ejercer poder en sus alumnos, en forma positiva y compartida para el desarrollo de éstos como persona. Dicho de otra manera, el rol de profesor implica el ejercicio de un liderazgo, en la medida que como educador puede generar cambios en su interacción con su grupo de alumnos, padres de familia, colegas o con miembros de su comunidad.

El perfil del docente que debe actuar eficazmente como promotor dentro del ámbito de la comunidad educativa y de la comunidad circundante en general requiere reunir algunas de las siguientes cualidades:

Primero: La posesión de un estado de equilibrio y madurez psíquica que le permita enfrentarse adecuadamente a los diversos problemas y múltiples presiones que pueda llevar consigo un trabajo tan complejo como el de promotor.

Esta madurez emotiva es importante para desarrollar su tolerancia a las frustraciones, reducir la necesidad de utilizar mecanismos de defensa en su relación con las personas que trabaje y para las que trabaje, evitar la proyección de sus propios deseos y necesidades en el aula. Será muy importante evitar que los sentimientos de simpatía y antipatía condicionen su relación con los diferentes tipos de alumnos, provocando algún tipo de discriminación.

Segundo: Confianza en las capacidades del grupo y de sus alumnos, para resolver sus propios conflictos y evolucionar adecuadamente. Esto llevaría consigo la existencia de expectativas positivas en relación con las posibilidades de maduración de las personas con las que se trabaja y el percibirlas de una manera dinámica, no como seres con características fijas e inmutables, sino inmersos en un proceso de continuo desarrollo para la actualización de sus potencialidades.

Esta actitud no necesita ser explicada claramente por parte del docente, sino que se trasluciría a través de todo el conjunto de mensajes emitidos y sobre todo, por medio de un conjunto de indicios no verbales de los que el grupo puede no ser plenamente consciente, pero que "capta" y responde a ello.

La fortaleza del ego se expresa en un espíritu altamente optimista que piensa positivamente y que es capaz de poner en juego oportunamente las capacidades de cada alumno en el aula. Esto es algo el profesor debe tener muy presente.

Tercero: Flexibilidad mental y emotiva, que implicaría una capacidad de saber analizar rápido y con precisión las causas potenciales de un determinado conflicto o situación grupal y articular las posibles soluciones. Será necesario poseer una clara conciencia de la relatividad de las propias percepciones y opiniones que impediría la pretensión de imponer dogmáticamente éstas al grupo; y una capacidad de exteriorizar sin temor los propios sentimientos y estados afectivos, en las ocasiones en que ello puede facilitar la dinámica grupal.

Cuarto: Apertura, tolerancia y disponibilidad a los otros, a sus sentimientos, sugerencias e ideas, que conllevaría un esfuerzo para no juzgar a los alumnos desde nuestros propios esquemas de referencia. Debemos lograr la "aceptación incondicional" del otro como un ser autónomo y único en todas sus particularidades, que tendrá más posibilidades de evolucionar positivamente cuando más sea aceptado como tal. Esta será una cualidad básica para que el docente pueda cumplir su función catalizadora en el grupo, y para la estimulación del clima de confianza y apoyo mutuo necesario para la buena marcha de éste.

Quinto: Competencia interpersonal, que implicaría la capacidad para establecer relaciones auténticas y funcionales con los otros. En términos prácticos significaría el saber comunicarse adecuadamente y ello requeriría el adquirir una buena habilidad comunicativa, tanto a nivel verbal como no verbal y en el doble papel de emisor y receptor.

En cuanto a su rol de emisor, es importante que el docente tenga un control adecuado sobre todo el conjunto de estímulos que emite en un determinado momento y será fundamental la existencia de una congruencia plena entre lo que está diciendo por vía oral y lo que piensa y siente en la realidad, expresando principalmente a través del lenguaje corporal. Nos encontraríamos con otra de las cualidades básicas: la autenticidad. Cuando el docente se compromete realmente tal y como es, sin recurrir a pantallas ni artificios, más fácil será que sea congruente en sus comunicaciones y menos lugar dejará para las ambigüedades y las interpretaciones erróneas. Y, a su vez, cuando más claro sea el mensaje enviado, más claramente tenderá a responder el alumno y mayores probabilidades habrá que se establezcan unas relaciones interpersonales abiertas y positivas.

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2 comentarios:

Guadalupe Poleo Santana dijo...

Excelentemente expresadas las caracterísricas del docente como líder frente a sus alumnos, representantes y comunidad en general, especialmente al resaltar que el docente tiene como función principal MOTIVAR...guiar hacia metas positivas de aprendizaje y logros personales.
Caracas-Venezuela
Docente

gladys dijo...

excelente trabajo sobre liderazgo y realmente eso es lo que hace falta en el ejerccio de la docencia ,ya que la falta de liderazgo origina muchas veces indisciplina , ya que si no motivamos y no llevamos a nuestro grupo al término de sus objetivos , entonces no habremos cumplido con nuestra tarea que es la de educar y formar ciudadanos para una mejor sociedad
un líder no nace sino se hace y un maestro tiene la oportunidad de demostrarlo cada vez que se le presenta un problema en el aula y tiene que afrontarlo de una manera asertiva, empática y saber atender a la diversidad de su alumnado

gladys padilla valerio